10 formas eficaces para enseñar resiliencia en los niños

Solemos idealizar la infancia como una etapa sin preocupaciones, pero la niñez por sí sola no ofrece protección contra las heridas y traumas emocionales que enfrentan muchos niños. Conoce las mejores formas para enseñarles la resiliencia en los niños.

Los niños se enfrentan a desafíos que van desde la adaptación a un nuevo salón de clases, la intimidación por parte de compañeros o incluso el abuso en el hogar. 

Agrega otras incertidumbres que son parte del crecimiento, y la infancia puede ser cualquier cosa menos despreocupada. La capacidad de prosperar a pesar de estos desafíos surge de las habilidades de resiliencia.

Afortunadamente, la resiliencia es una habilidad que se puede desarrollar.

El desarrollo de la resiliencia (la capacidad de adaptarse bien a la adversidad, el trauma, la tragedia, las amenazas o incluso las fuentes importantes de estrés) puede ayudar a los hijos a manejar el estrés y los sentimientos de ansiedad e incertidumbre.

Todos podemos desarrollar resiliencia, y también podemos ayudar a los niños a desarrollar su resiliencia. Implica comportamientos, pensamientos y acciones que se pueden aprender con el tiempo. A continuación conoce las 10 mejores formas para enseñar resiliencia en los niños.

1.- Crea conexiones

Enseñale a tu hijo a hacer amigos, incluyendo la habilidad de la empatía o sentir el dolor de otro. Construye una red familiar fuerte para apoyar a su hijo a través de sus inevitables decepciones y dolores. 

En la escuela, observa que un niño no esté siendo aislado. Conectarse con las personas brinda apoyo social y fortalece la resiliencia. Algunos niños encuentran consuelo en conectarse con un adulto.

2.- Enséñale ayudar a otros

Los niños que pueden sentirse indefensos pueden fortalecerse ayudando a otros. Involucre a su hijo en un trabajo voluntario apropiado para su edad, o pídale ayuda al niño con alguna tarea que pueda dominar.

En la escuela, realiza una lluvia de ideas con los niños sobre las formas en que pueden ayudar a otros.

3.- Diseña rutinas diarias

Cumplir con una rutina puede ser reconfortante para los niños, especialmente los más pequeños que empieza a formar una estructura en sus vidas. Anima a los niños a desarrollar sus propias rutinas.

4.- Tomen tiempos de descansos y relajación

Si bien es importante seguir las rutinas, presionarlos mucho puede ser contraproducente. Enséñales a concentrarse en algo además de lo que le preocupa.

Ten en cuenta lo que tu hijo está expuesto a fuentes que generan estrés, ya sea por las noticias, Internet o conversaciones ajenas escuchadas.

Ayudelo a descansar de esas fuentes que le pueden generar ansiedad o problemas.

Además, aunque los planes de estudios en las escuelas están diseñadas para generar un buen desempeño académico, crea un tiempo durante el día escolar para permitir que los niños sean creativos.

5.- Enséñale cuidado personal

Se un buen ejemplo y enséñale a tus hijos la importancia de dedicar tiempo para comer adecuadamente, hacer ejercicio y descansar. 

Asegúrate de que tenga tiempo para divertirse, y no presionarlos con muchas actividades extracurriculares sin que tengan tiempo para descansar.

Esto ayudará a los niños a que se mantengan equilibrados y a manejen mejor los momentos estresantes.

6.- Dirígelos hacia sus objetivos

Enséñeles a establecer objetivos razonables y luego avanzar hacia ellos paso a paso. Avanzar hacia esa meta, incluso si es un pequeño paso, y recibir motivación por lograrlo.

De esta forma, ayudará a los niños a enfocarse en sus logros, en lugar de reprimirlos por lo que no han logrado. Esto puede ayudarlos a desarrollar su resiliencia para avanzar y enfrentar los desafíos en la vida.

En la escuela, divida las tareas grandes en metas pequeñas alcanzables para los niños más pequeños, y para los niños mayores, reconozca los logros en el camino hacia metas más grandes.

7.- Cultiva una imagen positiva de sí mismos

Ayuda a tus hijos a recordar las formas en que han manejado con éxito las dificultades anteriores, además, a comprender que estos desafíos los ayudan a construir una fortaleza para manejar desafíos futuros.

Apoyalos a confiar en sí mismos para resolver problemas y tomar decisiones apropiadas. Y recuerda hacerlos ver el humor en la vida y la capacidad de reírse de uno mismo.

En la escuela, ayuda a los niños a ver cómo sus logros individuales contribuyen al bienestar de la clase en general.

8.- La tanatología en los niños

Incluso cuando los niños se enfrentan a eventos muy dolorosos, ayúdelos a mirar la situación en un contexto más amplio y a mantener una perspectiva a largo plazo.

Aunque un niño puede no puede ser suficientemente maduro para considerar una perspectiva a largo plazo, apoyalo a ver que hay un futuro más allá de la situación actual y que el futuro puede ser bueno.

Una perspectiva optimista y positiva permitirá a los niños a ver las cosas buenas de la vida y seguir adelante incluso en los momentos más difíciles.

En la escuela, usa la historia para mostrar que la vida sigue después de los malos eventos.

9.- Busca oportunidades para su autodescubrimiento

Los tiempos difíciles son por lo regular los momentos en que los niños aprenden más sobre sí mismos.

Ayuda a los niños a observar cómo lo que sea que esté enfrentando puede enseñarles «de qué está hecho». En la escuela, considere las principales discusiones sobre lo que cada estudiante ha aprendido después de enfrentar una situación difícil.

10.- Aceptar que el cambio es parte de la vida

El cambio puede ser aterrador para niños y adolescentes. Enseña a los niño que el cambio es parte de la vida y que las metas pueden cambiar a través del tiempo.

En la escuela, recuerdales cómo ellos han cambiado a medida que avanzan en los niveles de grado y discutan cómo ese cambio ha tenido un impacto en ellos.

Diplomado

Intervención en Trastornos Infantiles

Sábado 26 de octubre

San Cristóbal, Chiapas

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